Es inevitable echar la vista atrás para acordarnos de cuando eramos niños, no habían problemas económicos, solo inocencia, no teníamos que hacer otra cosa mas que jugar y la verdad es que era mucho mejor vivir sin preocupaciones. Ahora miro a mis hijos y me pregunto si ellos sentirán lo mismo que yo sentía en mi infancia. Lo que si es verdad es que esa felicidad infantil probablemente fes sea extirpada prematuramente haciéndolos madurar mucho antes de lo que nos toco madurar a nosotros...
...madurar a nosotros...
...a nosotros, me refiero a adultos varios, matrimonios cuarentones con hijos, o cincuentones, o mas... a treintañeros universitarios que no pueden emanciparse, treintañeros sin estudios que no tienen posibilidad de desvincularse de esa dependencia económica de sus padres... a nosotros los adultos, nosotros que vivimos una transición de la que pensamos que ganaríamos en derechos y simplemente hemos salido de ella con nuestras libertades coartadas, o simplemente sin libertades, lo mismo da que da lo mismo...
...prefiero mirar hacia atras y recordar buenos tiempos que mirar hacia adelante y ver lo que el futuro le depara a mis hijos... me aterro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario